Paradigmas Educativos y Prácticas


Paradigmas en educación.

Hoy, los paradigmas de integración, inclusión, derechos humanos, equiparación de oportunidades, autodeterminación y calidad de vida representan un recurso eficaz para alcanzar aquellos objetivos.  Es indudable que los derechos humanos, estructurados a través de una visión de la discapacidad implican el desarrollo de políticas integradoras. Políticas que hagan posible el ejercicio de los deberes y derechos como ciudadanos, contemplados en la constitución, la democratización a partir de estrategias basadas en la autodeterminación, el reconocimiento mutuo y la interdependencia así como la aplicación de diversos modelos de desarrollo comunitario.

El análisis de las políticas y las prácticas que subyacen a los procesos de integración e inclusión de las personas con discapacidad resulta una tarea ineludible para afrontar el cambio social que se requiere para ello.

Si bien las últimas décadas se caracterizaron por los intentos de concreción de políticas intersectoriales que procuren beneficios sociales para las personas con discapacidad a través de la legislación nacional. Hoy nos enfrentamos a la disyuntiva que implican las políticas integradoras que muchas veces se pronuncian y sus consecuentes prácticas, donde éstas no se ajustan a los tiempos produciendo una brecha que provoca incertidumbre, descreimiento y conflictos.

Es por eso que cuando nos referimos a la Equiparación de Oportunidades, Integración, respeto por las diferencias y la diversidad, debemos tener en cuenta que se trata de un fenómeno complejo que implica relaciones interpersonales, pero fundamentalmente un proceso de base política, de participación ideológica y de desarrollo cultural.

La sociedad actual avanza hacia la pluralidad y diversidad. Posee profundas desigualdades sociales y gran heterogeneidad cultural, presentándose como un mosaico pluricultural.

La educación no es ajena a esta situación que se traduce en la presencia, dentro de las instituciones educativas, de una población cada vez más heterogénea.

La revolución científica y tecnológica que condujo a la postmodernidad, exige elevadísimos niveles de competitividad en la población, para su inclusión en el mundo del trabajo y, por consiguiente, en la sociedad. Esta situación se hace compleja cuando la pobreza y / o la discapacidad confluyen.

Se observa un proceso de polarización en la estructura social: los incluidos, los excluidos y – en el medio – una amplia franja de grupos y sectores que generó políticas educativas caracterizadas como binarias. ¿Qué significa esto?.

“Por un lado hay una propuesta construida a la luz de las exigencias de competitividad que provienen del sector integrado al intercambio de inteligencia en el circuito internacionalizado y, por el otro, planes compensatorios para aquellas instituciones y estudiantes para los cuales internacionalización se traduce en expulsión. Las acciones compensatorias pueden mejorar algunos aprendizajes elementales, pero no pueden superar las situaciones de inequidad en sociedades culturalmente fragmentadas. No se trata sólo ni principalmente de chicos que tienen menos a los que hay que darles de más, sino de chicos distintos a los que ha que tratar de modo diferente.” 1

Una respuesta educativa basada en la homogeneidad, con estrategias de abordaje iguales o parecidas para todos, no sólo acentúa la fragmentación sino que – además – “tiene el efecto de explicitarles su condición de excluidos del mundo de integrados”.

En síntesis: La diversidad es constitutiva de la sociedad, de la escuela, de sus protagonistas (alumnos, padres, docentes) y de los contenidos. Sin embargo, la idea de homogeneización en la que se centró la organización escolar tradicionalmente, continúa hoy reduciendo las cuestiones sociales a atributos personales.

El desafío educativo del Siglo XXI consiste en brindar respuestas que garanticen la ATENCION A LA DIVERSIDAD y, a su vez, se basen en el respeto del:

 PRINCIPIO DE IGUALDAD por el cual se deben ofrecer las mismas oportunidades a todos.

PRINCIPIO DE EQUIDAD que reconoce que cada persona tiene sus necesidades y el derecho a que se respeten sus características personales.

En este marco, creemos conveniente plantearnos el siguiente debate:

¿Qué entendemos cuando, educativamente, hablamos de dar respuesta a la diversidad?

Podemos afirmar que el concepto de diversidad se sustenta en la aceptación y el respeto de las diferencias individuales como condición inherente a la naturaleza humana, y en la posibilidad de brindar una respuesta educativa a la NECESIDAD EDUCATIVA de cada persona. Pensamos que la atención de la diversidad implica:

La aceptación de la existencia de diferentes historias de vida y de diferentes contextos de vida.

El reconocimiento de diferentes motivaciones, intereses, actitudes y expectativas frente al objeto de conocimiento.

La toma de conciencia de la existencia de diferentes puntos de partida en la construcción de los aprendizajes debido a actitudes, conocimientos e ideas previas propias de cada alumno.

La admisión de la presencia de diferentes estilos, ritmos, competencias curriculares y contextos de aprendizaje dentro de una misma aula.

Pensamos que esta pregunta nos exige repensar la escuela, renunciando a un enfoque simplista y a miradas y razonamientos lineales.

Relacionado con estos conceptos en Educación Especial surge el de DISCAPACIDAD INTELECTUAL, COGNITIVA en sus múltiples naturalezas que implica una nueva visión sobre las personas con capacidades diferentes. Asimismo las necesidades educativas especiales son las experimentadas por aquellas personas que requieren ayudas o recursos que no están habitualmente disponibles en su contexto educativo.

Contrariamente, a la opinión de algunos especialistas, que sostienen que dicho término es un eufemismo que implica la negación del déficit o handicap, pensamos que este concepto centra la atención en el problema generado por las demandas específicas que produce la discapacidad en el sistema educativo y nos conduce a superar las dificultades de aprendizaje que genera en el alumno con capacidades diferentes la utilización de estrategias, recursos, métodos, organizados para dar respuestas al promedio o término medio de la población escolar.

Con el concepto de DISCAPACIDAD en sus múltiples naturalezas se pretende eliminar etiquetas diagnósticas en el ámbito escolar, porque no son útiles puesto que tiene más sentido hablar de las necesidades que ese alumno con discapacidad en sus múltiples naturalezas, tiene para seguir su escolarización. La atención se desplaza del alumno como paciente o portador de algún trastorno, deficiencia o factor obstaculizador del aprendizaje hacia la interacción educativa (capacidades-experiencias de aprendizaje).

Nos preguntamos:

¿Qué consecuencias tiene la incorporación de este concepto en el accionar nuestro de cada día?

Sin lugar a dudas, nos ha llevado o nos llevará a replantearnos muchas de nuestras prácticas. En un principio, lo que se nos presenta claramente es la idea de que:

     El nivel de desarrollo y aprendizaje de cada persona, en un momento dado, no depende sólo de su capacidad y naturaleza sino de las experiencias de aprendizaje que se le proveen, o sea, de la interacción del sujeto con su entorno físico y social.

Por esta razón las Necesidades Educativas Especiales no son las comunes a un grupo de individuos, sino que son las de una persona concreta, en un momento concreto de su desarrollo. Idéntico déficit puede dar lugar a diferentes Necesidades Educativas Especiales, que a su vez, varían en forma continua. La discapacidad deja de ser el aspecto central, el factor que por si mismo condiciona los aprendizajes. Éstos son el resultado de la interacción permanente de esta última con multiplicidad de variables pertenecientes a la persona y a su contexto, en particular al educativo.

Entonces, no es posible definir las Necesidades Educativas Especiales a partir de la discapacidad, puesto que ésta es sólo una de las causas mediatas o uno de los condicionantes del estado actual del alumno. O, dicho de otra manera, el alumno es un constructo, en la cual la discapacidad es un factor entre otros.

En este contexto, la Educación Especial realiza el tránsito desde el enfoque tradicional basado en el modelo médico, psicométrico y en el déficit hacia un nuevo paradigma que pone su acento en la necesidad de brindar una respuesta educativa constructiva y holística a las demandas derivadas de las Necesidades Educativas Especiales.

Con este fin se nos hace necesario emprender un proceso de reingeniería institucional que conduzca a una nueva escuela, respetuosa de la diversidad y en la que el currículum sea único e igual para todos los alumnos  tengan o no discapacidad realizando las adaptaciones curricululares que sean necesarias en objetivos, estrategias de enseñanza, organización escolar y/o áulica, medios, recursos.

El gran reto de este cambio de paradigma no consiste tanto en compensar las desigualdades con que los alumnos acceden a los aprendizajes sino en implementar estrategias de enseñanza personalizadas centradas en propuestas de. Asimismo implica pasar de una concepción de discapacidad centrada en el individuo a otra centrada en su contexto y en la interacción entre ambos.

En síntesis: No hay un alumno especial sino Necesidades Educativas Especiales. Esto no significa menospreciar la discapacidad, sino sacarla del centro de la escena para considerarla junto con todos los demás factores que inciden en la vida del individuo; y de esta forma determinar sus competencias y características con miras a lo que es función primordial de la escuela: EDUCAR.

El nuevo modelo demanda, también, un concepto de desarrollo policrónico desde esta perspectiva es considerado como multidimensional y en muchos aspectos impredecible al plantear que el mismo no es lineal, sino que está en estrecha relación con el entorno, los resultados de aprendizaje y la familia.
El enfoque monocrónico del cual intentamos salir, desconstruyendo los viejos esquemas, planteaba el desarrollo en términos lineales y predecibles determinado, exclusivamente, por el déficit que el niño poseía.
En síntesis, intentaremos realizar una comparación esquemática entre ambos paradigmas:

El modelo tradicional:

Reconocía como causa de la dificultad de aprendizaje al alumno, razón por la cual la evaluación y el “tratamiento ” se centraban en él.
El diagnóstico debía ser realizado por especialistas médicos, psicólogos,. con el objeto de conocer el grado del déficit y su etiología. Por esta razón se llevaba a cabo fuera del contexto del aula, en el gabinete en situación artificial de prueba.
La enseñanza se dirigía a categorías de alumnos con determinadas características promedio, para los cuales se empleaban estrategias de enseñanza similares.

La respuesta educativa consistía en diseños curriculares significativamente diferentes a los del resto de los alumnos, con objetivos y contenidos diferentes, brindados en contextos educativos diferentes.

El nuevo paradigma:

Considera no sólo la causa interna de los problemas de aprendizaje sino su origen interactivo (alumno-entorno o situación de aprendizaje.
La evaluación no se centra – exclusivamente – en el alumno sino que incluye el contexto y la situación de aprendizaje y se realiza, generalmente, en situaciones naturales de aprendizaje, en el aula, el recreo, el comedor, la lección paseo.

La enseñanza se dirige a la atención de las Necesidades Educativas Especiales con discapacidad en sus múltiples naturalezas, de ese alumno concreto, en el que interactúan y se ínter modifican simultáneamente multiplicidad de factores, haciendo variar continuamente dichas necesidades educativas.

La respuesta educativa ya no consiste en un diseño curricular diferente o en un Programa de Desarrollo Individual, sino en el currículum común con adaptaciones curriculares o diversificaciones. La responsabilidad de todo el proceso de evaluación, construcción de adaptaciones curriculares, selección de apoyos y / o ayudas y seguimiento pasa a ser compartida por todos los integrantes del Equipo Transdisciplinario.

El tránsito del modelo médico al pedagógico implica reflexionar e iniciar procesos y acciones concretas, en el día a día, que IMPIDAN QUE LAS DIFERENCIAS SE CONVIERTAN EN DESIGUALDADES.

La escuela es interculturalidad, multidimensionalidad, multidisciplinariedad, pero también es el conjunto de actores como personas en sus diversas interacciones, intermediaciones e integraciones. El entramado de todos estos aspectos le otorga sentido y significado.

Ya no hay que preguntarse si un niño es lo suficientemente bueno para una determinada escuela; sino, si una escuela es lo suficientemente buena para el niño. Llevar estas ideas al accionar cotidiano de la escuela implica una construcción en las que se movilizan ideas, actitudes, vivencias, historias personales y profesionales que tenemos que observar objetiva y críticamente, como en un espejo, para comenzar a replantearnos nuestras prácticas individuales y de equipo. Este proceso es complejo, genera incertidumbre y tendremos que transitarlo con paso seguro, para lo cual necesitamos apoyarnos mutuamente y transdisciplinariamente, en todos los niveles.
Para implementar el cambio del Paradigma centrado en el enfoque médico psicométrico hacia el centrado en el enfoque educativo-curricular desde lo actitudinal, lo conceptual y la praxis en el día a día de las instituciones educativas será necesario:

  • Reconceptualizar misión, funciones y dinámica del Equipo Transdisciplinario.
  • Reformular los roles de los integrantes del Equipo Transdisciplinario. Construir un nuevo modelo de Evaluación y Diagnóstico de las Necesidades Educativas Especiales.
  •  Rever las técnicas e instrumentos de evaluación en función del eje central del accionar de la escuela: Enseñar.
  • Orientar a los Equipos Transdisciplinarios en la construcción de Adaptaciones Curriculares y en la selección de apoyos o ayudas.
  • Centralizar el funcionamiento de la educación especial en el proyecto alfabetizador, en su sentido amplio.
  • Construir un nuevo modelo de conducción y supervisión en función de las Necesidades Educativas Especiales en el contexto de Crisis Social, tomando a la escuela como epicentro de inclusión y distribución equitativa de conocimiento.
  • Fortalecer el Área Laboral vinculando su oferta con el desarrollo local.
  • Propiciar proyectos de integración escolar y laboral en los distintos niveles del sistema educativo.
  • Estimular el intercambio de experiencias significativas y Proyectos innovadores.
  • Establecer acuerdos para la implementación del régimen de pasantías laborales.
  • Revitalizar el trabajo en red propiciando la articulación a través de convenios y/o intercambios de experiencias con la familia, la comunidad, organizaciones intermedias, Instituciones oficiales o privadas, empresas y O.N.G. vinculadas a la problemática de la Educación Especial.
  • Favorecer la creación de espacios para la investigaciónacción en las Escuelas Especiales y acompañarlas en el proceso.
  • La tarea no es fácil, pero supone un desafió digno de asumir.

La educación especial hoy

La educación especial es un continuo de prestaciones educativas, constituido por un conjunto de servicios, técnicas, estrategias, conocimientos y recursos pedagógicos, destinados a asegurar un proceso educativo integral, flexible y dinámico a personas con necesidades educativas especiales, con discapacidad en sus múltiples naturalezas, temporales o permanentes, brindado a través de organizaciones específicas y apoyos diversificados

La educación especial tiene las siguientes funciones:

  • Proveer a los alumnos con necesidades educativas especiales, con discapacidad en sus múltiples naturalezas, de las prestaciones necesarias para hacerles posible el acceso al currículum, contribuyendo a que logren el máximo de su desarrollo personal y social; desde que estas necesidades son detectadas, y en tanto la persona realice alguna actividad educativa o de capacitación, en cualquier momento de su vida. Implementar estrategias para la detección y atención temprana de niños con alteraciones del desarrollo o dificultades del aprendizaje, con el fin de intervenir lo antes posible, evitando su agravamiento.
  • Promover y sostener estrategias de integración y participación de las personas con Necesidades educativas especiales, con discapacidad en sus múltiples naturalezas, en los ámbitos educativo, social y laboral.
  • Extender estos recursos y apoyos a todos los sectores de la comunidad educativa, a fin de mejorar la calidad de la oferta pedagógica, potenciando la inclusión de las instituciones, o sea su capacidad para educar adecuadamente a sus alumnos, Independientemente de sus condiciones personales o de otro tipo.
  • Propiciar la participación activa de los padres, quienes estarán involucrados y compartirán el compromiso por las acciones previstas en el proyecto educativo de sus hijos.

Existen, además, criterios a considerar para lograr la transformación educativa:
1. Superar la situación de subsistemas de educación aislados, asumiendo la condición de continuo de prestaciones, ofertando una gama de opciones para la Educación de las personas con necesidades educativas especiales con discapacidad en sus múltiples naturalezas. Para atender a una población más amplia y diversa, estableciendo alternativas educativas diferentes y graduales se prevé:

Las prestaciones de la educación especial que se articularán con los servicios escolares, procurando la integración de los alumnos con discapacidad en sus múltiples naturalezas, a las instituciones de educación común, en todos los niveles del Sistema a partir de programas de apoyo y seguimiento.
La atención en centros o escuelas especiales en los casos en que otras estrategias no se consideren suficientes, o cuando los alumnos presenten necesidades educativas tan complejas que no puedan ser atendidas en ámbitos comunes, aún con los apoyos correspondientes a cada necesidad educativa. La imposibilidad de la escolarización en ámbitos comunes deberá ser constatada por la evaluación de los alumnos y sus contextos, por los equipos docentes y técnicos inter, multi o transdisciplinarios. En todos los casos se proveerán las medidas necesarias para garantizar los espacios y tiempos de integración parcial que sea posible.

2. Priorizar el modelo pedagógico, procurando las mejores condiciones para el aprendizaje de los alumnos. La transformación del sistema educativo requiere la superación del modelo médico y psicométrico, con énfasis en el diagnóstico y la clasificación, para pasar a una actuación centrada en los aspectos educativos.

Acerca de lucyrodriguez41

Mamá de dos adolescentes. Proesora de Educación Especial,RM
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